lunes, 16 de diciembre de 2013

Panorama Actual y Tendencias de la EAD




En  el  contexto  del  siglo  XXI,  la Educación a Distancia es reconocida como  idónea   y Democráticamente las oportunidades de estudio. A lo largo de estos últimos años se ha visto fortalecida por la incorporación de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y en tal sentido se han abierto posibilidades insospechadas hasta ahora en el desarrollo de la práctica educativa. Los sistemas educativos pueden verse apoyados por poderosas tecnologías que pueden eliminar fronteras geográficas y contribuir a integrar el mundo académico con el mundo real, a la vez de presentar ofertas de estudio más amplias y más ajustadas a las necesidades y aspiraciones de las y los estudiantes y de las regiones donde se desenvuelven.


Es un hecho que las TIC han impactado los métodos convencionales de enseñanza y de aprendizaje, vistas las transformaciones observadas en la forma en que tanto docentes como estudiantes tienen acceso a la información y al conocimiento; como se asevera en el Informe Mundial sobre la Educación (UNESCO, 1998), tales tecnologías constituyen un desafío a los conceptos tradicionales de enseñanza y de aprendizaje, suponen cambios en cuanto a cuándo, dónde y cómo se produce el aprendizaje, así como para los roles de profesores y estudiantes (UNESCO, 2004). El enfoque de la formación centrada en el profesor que enseña basado en clases, está cambiando hacia un enfoque de la formación centrada en el estudiante, en un entorno interactivo de aprendizaje.

Los avances tecnológicos ofrecen importantes posibilidades para el logro de la interactividad, en tanto que hacen posible el establecimiento de una comunicación bidireccional, con transacciones didácticas entre docentes y estudiantes, en diferentes lugares y tiempos, según las necesidades  (Fainholc,  1999).    Se facilita la creación de nuevas y más eficientes formas y métodos de enseñanza, así como de entornos generadores  de  aprendizajes,  que permitan enseñar a los estudiantes a pensar, razonar y solucionar problemas, y a través de los cuales se sientan motivados y con responsabilidades sobre su propio aprendizaje en aras de lograr la construcción de sus propios conocimientos. Los docentes pasan a ser también creadores de contenidos y facilitadores para el acceso a la información, deben mantenerse al tanto de los avances en el uso de estos medios y saber extraer el potencial didáctico correspondiente. Como señala Delacôte (1997), en la actualidad se conjugan ideas derivadas de dos importantes revoluciones conocidas en lo concerniente a las formas del saber, la revolución de la interactividad, promovida por las nuevas redes electrónicas  n u e v a, especialmente la de Internet, con posibilidad de aumentar la capacidad de comunicación y de acceso a la información, y la revolución cognitiva, expresada en la nueva manera de concebir el proceso de enseñanza y de aprendizaje y desde luego, las prácticas educativas. Estas dos revoluciones en conjunto, dan lugar a una tercera que estaría dada por los cambios en la concepción de los sistemas educativos.





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